Visitar Colchani y su fábrica de sal.

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Visitar Colchani

Visitar la ciudad de Colchani y sus atracciones

De frente a un horizonte blanco infinito. Como si de un gran mar blanco se tratase, a orillas del mismo, nos situamos en la localidad de Colchani, una pequeña población que se constituye como el punto de ingreso hacia el salar, por lo cual, además, es un punto de parada obligatorio en el itinerario turístico del salar de Uyuni.

La localidad de Colchani, forma parte del municipio de Uyuni, en el departamento de Potosi, Bolivia. Ubicado a 22 km de distancia, por carretera, de Uyuni; a una altura de 3674msnm.

En el pasado, Colchani era parte de un centro ferroviario. Sin embargo, desde la capitalización de la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE) el 30 de marzo de 1995, esta localidad fue excluida de la ruta de paradas intermedias dentro de la red occidental. Aún hoy, posteriormente a la “re-nacionalización” de los ferrocarriles, los trenes pasan de largo Colchani, eliminando las posibilidades de actividad comercial que otrora fuera de gran importancia para la supervivencia de muchas familias.

Una ciudad industrial

En la actualidad, las actividades económicas de esta población están vinculadas a la agricultura (producción de quinua real), el turismo, y principalmente la explotación de sal con fines de industrialización, comercialización y artesanales.

Herramientas tradicionales (palas, carretillas), hornos hechos de adobe (masa de barro a veces mezclada con paja), leña para el funcionamiento de los mismos y molinos a motor, forman parte del sistema rústico empleado en el procesamiento de la sal. Proceso con que, y pese al cual, logran extraerse 25000 toneladas de sal por año.

El primer paso del procesamiento salino es el secado, para lo cual, en primera instancia se forman pequeños montículos, así el sol puede realizar su parte del trabajo. Al mismo tiempo las extensas áreas colmadas de estos montículos se convierten en otro de los atractivos turísticos propios de la ruta del salar.

Posteriormente, la sal pre-secada es trasladada hasta los hornos a leña donde se completa el secado, se añade yodo, que desde 1986 es parte de las políticas nacionales de salud pública a fin de prevenir enfermedades como el bocio; y luego se afina en pequeños molinos.

Para finalizar, la sal molida debe ser embolsada. El envasado se realiza manualmente seguido del sellado a fuego valiéndose de hornillas a kerosén o gas. Generalmente esta parte final del proceso es realizada por mujeres trabajadoras del lugar.

La creatividad también está muy presente, pues algunos lugareños toman parte de la sal extraída y dejándose llevar por la imaginación la usan en la elaboración de artesanías, como ser portaretratos, joyeros, animales como llamas, sapos y otros accesorios donde plasman los paisajes andinos.

Otro tipo de “comercialización” de la sal es el trueque, que consiste en un intercambio de productos, como el de la sal por lana, maíz u otros. Hay registros de esta actividad desde el año 1612 en documentos aymaras. Aunque antiguamente el intercambio era mayor, hoy por hoy existe como complemento a la actividad comercial salina y permite a muchas familias obtener el alimento requerido para su subsistencia.

Colchani como destino turístico

Partiendo desde Uyuni, Colchani se encuentra a unos 20 minutos de viaje y la visita normalmente está incluída durante el primer día de aventura por el salar.

Contratando cualquiera de las operadoras de turismo, la parada en Colchani está asegurada. Aunque no se requiere de mucho tiempo para completar el paseo en este lugar, allí se podrá aprovechar de básicamente cuatro actividades:

Visita al museo de la llama y la sal. Espacio donde se podrán apreciar diferentes estructuras y animales elaborados con sal. Además cuenta con un auditorio equipado para reproducciones audiovisuales. La entrada es una colaboración voluntaria.

Compra de artesanías. Aquí el visitante podrá llevarse de recuerdo aguayos (tejido tradicional andino) y diferentes accesorios como joyeros, animales, portaretratos, y otros, hechos de sal con paisajes, que se apreciarán durante el resto del recorrido, pintados a mano.

Visita a la fábrica de sal. Casi todas las familias de la comunidad participan del procesamiento de la sal y amablemente alguno de los lugareños explicará a los visitantes el proceso de extracción hasta el empaquetamiento de la sal.

Paseo por la zona donde se hallan los montículos de sal. Estos se encuentran ya dentro el salar y aunque no son una parte natural del paisaje, por la importancia que tiene la extracción de sal en la economía del lugar y por la cantidad de años en que se viene efectuando, dichos montículos se han convertido en una parte constante del paisaje.

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